Emergencia en Guatemala tras la erupción del Volcán de Fuego

Guatemala sigue en emergencia después de la segunda erupción del año que el volcán de Fuego generó el pasado 3 de junio, produciendo columnas de ceniza de hasta 10 mil metros de altura sobre el nivel del mar, con un descenso de constantes flujos piroclásticos, fuertes lahares y nubes ardientes con temperaturas de hasta 700 grados centígrados, afectando a varias comunidades y más de un millón setecientas mil personas.

Si bien el recuento de las pérdidas y daños aún se sigue levantando debido a que algunas comunidades se mantienen incomunicadas por daños en las carreteras, por restricciones en vuelos y erupciones que siguen produciéndose, (durante el martes 5 de junio se volvieron a presentar nuevas explosiones) que frenaron las labores de rescate, movilización de ayuda y recuento de daños, las instituciones nacionales como la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) han manifestado que sólo en una aldea unas 1.500 viviendas podrían estar totalmente soterradas, además otras miles en las demás comunidades que han sido afectadas en sus estructuras.

Las familias cuentan que han perdido todas las cosechas de café, maíz, frijol, banano y plátano. Estas plantaciones han quedado enterradas bajo una capa de ceniza volcánica, generando la necesidad de apoyo inmediato en el abastecimiento de alimentos y equipos de salud, ya que estas plantaciones son el motor y el medio de subsistencia de estas comunidades.

Cuando nos fuimos a causa de la erupción, intentamos guardar los pollos y las gallinas para que no se quedaran así a la intemperie, pero como no pudimos regresar rápido, a la vuelta ya se nos habían muerto casi todos los pollitos, las paredes y techos de la casa están todas picadas y ahora que esta lloviendo nos entra el agua a la casita; el mayor problema lo tienen los niños, hay muchos a los que les pica la piel, les arden los ojos, y eso debe ser por toda la ceniza y el humo que se nos vino encima”, nos cuenta María Eugenia Lorenzo, que también está preocupada por la situación económica de la familia: “todo el maíz y el frijol que teníamos se perdió, esos cultivos los trabajaba mi esposo. mientras yo me dedicaba a andar vendiendo ropa y otras cositas en las aldeas de por acá, ropa usada… pero ahora ya no puedo hacer eso, porque nadie está pensado en comprar ropa ni nada; aunque sea una necesidad porque se ha perdido todo, no hay dinero con qué comprar estas cosas”.

 

 

Las lluvias torrenciales de los últimos días y el descenso de lahares han complicado la situación en las zonas devastadas por la erupción del pasado 3 de junio que, además de los 113 fallecidos y 54 heridos ha provocado que 332 personas continúen aún desaparecidas y que más de 1.700.000 se hayan visto afectadas, muchas de las cuáles lo han perdido todo.

Otro riesgo para la población es la lluvia ácida, que suele generarse cuando se sucede una erupción como ésta, lo que incidirá en la salud y mayor riesgo en otras comunidades que actualmente no han sido directamente afectadas.

Actualmente los cuerpos de socorro trabajan arduamente en algunas comunidades que han sido afectadas, pero no en todas, se ha podido recibir ayuda pues están incomunicadas, por lo que hay personas que no han logrado llegar a los albergues, además de otras miles de personas evacuadas y en albergues que han perdido todos sus medios de vida sin posibilidad de una recuperación inmediata.

Los datos oficiales a fecha 28 de julio de 2018 a las 18:00 hora local son:

1.714.387 personas afectadas

12.823 personas evacuadas

2.784 personas albergadas

27 personas heridas

159 personas fallecidas

265 personas desaparecidas

En relación con datos de infraestructura, hay 2 redes de energía afectadas, 2 puentes destruidos, 1 carretera destruida 3 escuelas afectadas y 1 escuela destruida.

“Este volcán siempre hace ruido, por eso cuando lo escuchamos no nos asustamos. De nuestra aldea es muy difícil salir porque estamos rodeados de ríos, cuando ya nos dimos cuenta lo que había pasado en las otras aldeas, de toda la destrucción, muchas familias nos fuimos, aunque algunos se quedaron”, explica Oscar Abel Hoc, que sólo pensaba en ese momento en proteger a sus hijos: “nos fuimos con lo que llevábamos encima, lo importante en este momento (pensé) son mis hijos yo tengo 4 y no podía quedarme. Lo dejé todo. Cuando decidimos regresar porque en el albergue no nos estaban atendiendo bien, comprobamos que nos habían robado algunas cosas y reservas que teníamos. Pasamos una semana en el albergue, al principio nos atendían bien, pues lo manejaban unos voluntarios, pero cuando el gobierno se hizo cargo, ya todo cambió, no nos daban los alimentos necesarios, ni los medicamentos… Seguimos muy asustados, nos da miedo no poder salir rápido si nos avisan de evacuación, porque el camino es muy difícil. Acá en la aldea hay gente que tampoco puede salir, hay personas ya bien mayores y gente en silla de ruedas o con otras enfermedades, y personas que necesitan diálisis”.

Sigue explicando Oscar que han perdido hasta el medio de vida: “Nos da miedo ir a trabajar y dejar a la familia, y cuándo vamos vemos que todos nuestro cultivos ya están perdidos, por toda la ceniza que les ha caído, el maíz se ha perdido casi todo, está completamente doblado, el café estaba verde aún pero ya se empezaron a caer, y este año tal vez cosechábamos, pero la ceniza nos arruinó todo”.

 

 

Paz y Desarrollo trabaja en Guatemala desde hace 20 años, siendo la Ayuda Humanitaria una de sus líneas de acción. Como organización internacional comprometida con la igualdad de género, un equipo de diagnóstico de la organización ha recabado en la zona las necesidades de primera mano de las mujeres, niñas y adolescentes en las comunidades afectadas por la erupción del volcán, entre las que destacan artículos de higiene, pañales, ropa interior, así como la restauración de los techos de sus casas. Debido a la pérdida de cultivos, expresan además una alta preocupación por su alimentación en los próximos meses. Por ello, Paz y Desarrollo solicita apoyo para poder adquirir dichos productos para la atención principalmente de niños, niñas y mujeres, así como alimentos.

Puedes realizar tu aportación a través de PAYPAL, pinchando en el botón abajo:




O si lo prefieres, puedes contribuir realizando una transferencia a la siguiente cuenta bancaria:

ES82 2100 1887 7702 0010 1024  (La Caixa).

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Como Paz y Desarrollo tenemos un fuerte compromiso con la población y por tanto con la transparencia de los fondos, se publicará puntualmente en nuestra web y redes sociales el manejo de los recursos donados.

 

Puedes estar informado/a puntualmente de la evolución de la situación a través de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala pinchando sobre la imagen.

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